Salud mental y dispositivos alternativos

ūüĎČūüŹĽLa experiencia nos demuestra que en muchos casos la situaci√≥n de aislamiento desestabiliza los anclajes construidos por cada sujeto, aquellos que le permiten circular, participar o bien habitar sus espacios personales y sociales. Dichas manifestaciones se evidencian de modo singular en cada quien, siendo una tarea indispensable generar intervenciones que habiliten nuevos modos de lazo social, generen rutinas saludables y espacios participativos en esta nueva cotidianeidad.
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ūüĒĻA partir de lo mencionado, podr√≠amos pensar que el dispositivo de acompa√Īamiento terap√©utico cobra relevancia, hoy m√°s que nunca, en la vida de los sujetos acompa√Īados. Es decir que, frente a la fragilizaci√≥n de la vida y los lazos sociales, el ‚Äúestar a disposici√≥n‚ÄĚ para alojar, escuchar, contener, adquiere un valor fundamental. Entendemos que este ‚Äúestar a disposici√≥n‚ÄĚ no es de cualquier modo, sino que se funda en el lazo transferencial, motor que posibilita la puesta en marcha de alguna modalidad de acompa√Īamiento, alternativa a la presencial.
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ūüĒłEn este contexto, el dispositivo de acompa√Īamiento terap√©utico debe, una vez m√°s, colocarse a la altura de la √©poca y continuar generando las condiciones que hacen de √©l un dispositivo terap√©utico, as√≠ como intervenciones que posibiliten construir junto al paciente un saber-herramienta para afrontar esta nueva realidad y continuar construyendo modos singulares de transitarla.
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ūüĒĻRetomando nuestra reflexi√≥n sobre el campo del acompa√Īamiento terap√©utico, podr√≠amos pensar que los t√©rminos ‚Äúvirtual, remoto, extra muros‚ÄĚ, no dejan de ser intentos reiterados de generar m√ļltiples dispositivos, otros, que sostengan el lazo transferencial y la √©tica fundamental que orienta nuestro trabajo, aquella que no renunciar√° a su compromiso con aquellas acciones que dignifiquen el campo de la salud mental en sus m√ļltiples dimensiones.